Abstract
En un contexto de recuperación parcial de los indicadores laborales, la agresión rusa a Ucrania ha complicado el panorama de los mercados de trabajo en la región. La ralentización del crecimiento económico hace más dificultosa la recuperación plena del empleo y aumenta el riesgo de informalización, a la vez que la aceleración inflacionaria impacta negativamente sobre los ingresos reales laborales y familiares. Ello se suma a los perdurables efectos distributivos de la pandemia en una región caracterizada por niveles de desigualdad muy elevados. La pérdida de poder adquisitivo puede aumentar la pobreza laboral, incluso entre quienes tienen un empleo formal. Para enfrentar y revertir este panorama se requiere de un conjunto integrado y de alto alcance de diferentes tipos de políticas. En especial políticas de sostenimiento del empleo formal de modo de prevenir tránsitos hacia la informalidad, conjuntamente con estrategias que apuntalen la creación de nuevos empleos formales y con el reforzamiento de las instituciones laborales. El diálogo tripartito adquiere un rol clave para permitir transitar este sendero atendiendo las necesidades y posibilidades de trabajadores y empleadores.