Abstract
La República Dominicana es el principal receptor de refugiados y migrantes venezolanos en el Caribe insular y ocupa el octavo lugar en América Latina. En junio de 2023, había 124.100 migrantes venezolanos en el país, una tendencia migratoria que puede dividirse en tres períodos distintos: la década de 1980, 2002-2012 y posterior a 2015, cada uno impulsado por diferentes condiciones sociopolíticas y económicas. La afluencia desde 2015, estimulada por las crisis socioeconómica, política y humanitaria de Venezuela, requiere adaptaciones institucionales, políticas y sociales para garantizar la protección, la integración y el bienestar de la población migrante. Un componente fundamental de esta integración es el acceso a un empleo digno, acorde con las cualificaciones y la experiencia de los migrantes, que apoye su estabilidad económica y contribuya a la economía del país de acogida. Comprender los factores que influyen en el acceso de los migrantes venezolanos a los medios de subsistencia en la República Dominicana es vital para desarrollar estrategias que produzcan beneficios mutuos. A pesar de que las mujeres constituyen aproximadamente el 54% de la población migrante venezolana, los retos específicos de integración socioeconómica a los que se enfrentan siguen estando poco estudiados. Las disparidades de género, agravadas por el estatus migratorio, afectan a las oportunidades disponibles para las mujeres migrantes, a las condiciones de su integración en el mercado laboral y a las barreras que encuentran.