Abstract
La publicación analiza cómo, en América Latina y el Caribe, las mujeres dedican casi el triple de tiempo que los hombres al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, lo que limita su acceso al empleo, la educación y la participación social. En los territorios donde escasean los servicios públicos o privados de cuidado, surgen iniciativas comunitarias —principalmente lideradas por mujeres— que buscan responder a estas necesidades, aunque suelen desarrollarse en condiciones precarias y sin reconocimiento laboral. La OIT destaca la importancia de integrar estas experiencias en las políticas públicas y promover su formalización mediante la economía social y solidaria (ESS). A través del modelo Care.Coop, implementado en Colombia, Honduras y Bolivia, se impulsa el fortalecimiento de cooperativas y entidades comunitarias de cuidado, con el objetivo de generar trabajo decente, reducir desigualdades de género y territorializar las políticas de cuidado en la región.