Abstract
La OIT, en un informe publicado en 2006, puso de relieve los problemas con que tropezaba la inspección del trabajo en los Estados Miembros y propugnó diversas medidas para hacerla más eficaz. El autor sostiene que los organismos de inspección deben ir más allá de las peticiones de aumento del número de inspectores, e idear una estrategia capaz de atender las quejas que les llegan y de planear y seleccionar los objetivos de sus investigaciones. Sólo así lograrán la máxima eficiencia de sus recursos, que son de por sí limitados. Para ello, su labor debe regirse por cuatro principios: establecimiento de prioridades, disuasión, perdurabilidad y actuaciones «sistémicas ». En la parte de conclusiones se esbozan los requisitos que debe satisfacer una estrategia de inspección coherente.