Abstract
A principios del decenio de 1930 Suecia no solo destaca por su preclara política económica, sino también por su política de apoyo a la familia. Alva Myrdal, que obtendrá posteriormente el Premio Nobel de la Paz1, fue una de las inspiradoras de la política demográfica de dicho país. En el artículo aquí reproducido explica las preocupaciones de Suecia y el carácter de la política recomendada y aplicada.