Abstract
La producción académica y el asesoramiento de políticas acerca de las causas y los efectos de la informalidad han recibido un fuerte impulso durante los últimos años, gracias a la disponibilidad de datos comparativos sobre los sectores informales. Ello ha creado la ilusión de un consenso en torno a un objeto de estudio claramente definido y cuantificado: la idea de que, al referirnos al sector informal, sabemos exactamente de qué hablamos. En este artículo se sostiene que tal percepción es, en gran medida, un espejismo. Bajo las mediciones cada vez más aceptadas se ampara y oculta no solo una persistente confusión conceptual de base, sino también una gran disparidad de interpretaciones sobre la naturaleza del sector informal. Las cuestiones definitorias se han trasladado a las especificaciones de los modelos estadísticos y a las mediciones, lo que redundado en una evidente falta de transparencia y en un círculo vicioso que confunde las concepciones comunes con los supuestos metodológicos. En consecuencia, gran parte de la bibliografía actual sobre los sectores informales genera conclusiones presumiblemente erróneas que fundamentan los debates sustantivos sobre políticas de desarrollo en materia de fiscalidad, registro y protección social. En el artículo se examinan las causas y consecuencias de estos problemas sobre la base de dos métodos de medición, recientes informes de políticas y nuevos datos de encuestas de Ghana, y se proponen posibles vías de solución.