Abstract
Los autores examinan la capacidad de las asociaciones de trabajadores informales para ofrecer protección social en crisis multidimensionales, analizando los sectores de la construcción, el microcomercio y el transporte de pasajeros en Kenya y Tanzanía durante la pandemia de COVID-19 y antes de ella. La protección asociativa resulta ser más frágil en una crisis covariante que en perturbaciones idiosincrásicas. Hay diferencias por país y sector en la respuesta a la crisis, pero también similitudes, pues la mayoría de las asociaciones restringieron o modificaron sus actividades. Resulta necesario fortalecer los sistemas formales de protección para afrontar mejor las crisis covariantes y evitar el colapso de las estructuras informales de apoyo.