Abstract
A lo largo de los últimos decenios han cambiado sustancialmente muchos aspectos del modelo social de Europa meridional. Los cambios acaecidos en las rela-ciones labor ales, la fijación de los salarios y las leyes de protección del empleo han aumentado por lo general los salarios y laflexibilidad laboral y han atenuado elfrac-cionamiento del mercado de trabajo. El Estado de bienestar ha procurado mejorar la formación profesional de los trabajadores, colmar las lagunas y disminuir las desi-gualdades de la protección social, y moderar el alza del gasto social. Estos cambios institucionales no han acabado totalmente con los dos rasgos principales del modelo, es decir, un gran fraccionamiento del mercado de trabajo y un «familismo>> intenso, pero el descenso de la natalidad a cifras mínimas anuncia el declive inminente del segundo.