Abstract
Según un modelo de equilibrio general de dos esferas (hogar y mercado), la productividad de la mujer en el trabajo remunerado disminuye cuantas más tareas desempeña en el hogar. Partiendo del supuesto de que las aportaciones de hombres y mujeres a las labores domésticas son complementarias, las autoras comprueban que hay múltiples equilibrios posibles. En algunos, ellos y ellas asumen estas tareas por igual y ganan salarios iguales; en otros, se las reparten de manera dispar y ganan salarios diferentes. Por otra parte, los estereotipos acerca de la productividad de las mujeres perpetúan la desigualdad. Las autoras, valiéndose de ejemplos numéricos, demuestran que hay mayor bienestar cuando los cónyuges se reparten el trabajo a partes iguales. Para terminar, exponen algunas conclusiones.