Abstract
Desde 2009, con el proceso de ampliación del canal interoceánico, Panamá cobró gran importancia como país de destino para personas trabajadoras migrantes, principalmente provenientes de países centroamericanos, así como de Colombia, Venezuela y países extrarregionales. El crecimiento económico de Panamá ha generado un saldo migratorio positivo, ya que ha decrecido la emigración de población panameña, mientras que el mercado sigue demandando fuerza laboral que supera la oferta de mano de obra local. Según la Dirección Nacional de Empleo del Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral, la diáspora panameña es de 3,7 por ciento de la población total del país, mientras que la población migrante establecida en Panamá representa cerca del 7,3 por ciento.