Abstract
La ecologización de la economía rural es fundamental para aumentar la oportunidades de empleo decente, incrementar los recursos y la productividad laboral, y promover la erradicación de la pobreza y la inclusión social. A través de su Programa Empleos Verdes, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) tiene un historial cada vez mayor en lo que respecta al asesoramiento normativo, la puesta en práctica de proyectos y el desarrollo institucional para apoyar a sus mandantes en sus esfuerzos por transformar los retos medio ambientales a los que se enfrentan las economías rurales – con inclusión de la degradación de los recursos naturales, la creciente escasez de recursos, y el impacto negativo del cambio climático en los bienes productivos, los medios de subsistencia y las poblaciones – en oportunidades para el desarrollo sostenible. Sin embargo, persisten las brechas en materia de conocimientos, de política y de ejecución a la hora de avanzar hacia una estrategia más sistemática e integral que vincule las cuestiones de sostenibilidad medio ambiental con todas las dimensiones del Programa de Trabajo Decente. Gracias a sus conocimientos técnicos, sus herramientas y sus medios de acción, la OIT está bien situada para preconizar y promover una mayor integración de los principios de trabajo decente y de la sostenibilidad medioambiental en las estrategias de desarrollo rural.