Abstract
El trabajo decente es esencial para el bienestar de todos. Además de ser una fuente de ingresos, el trabajo es la mejor vía para un progreso social y económico más amplio, y fortalece a las personas, sus familias y las comunidades. El trabajo decente significa un crecimiento mejor y más inclusivo; más equidad y derechos; menos pobreza y un desarrollo más estable de las economías, las empresas, y las sociedades. El trabajo decente es un medio para abordar las causas fundamentales de la pobreza y promover un crecimiento económico sostenible e inclusivo, y para que los países puedan mejorar la protección de los ingresos y ofrecer sistemas de seguridad social, formular políticas destinadas a incrementar la productividad, crear empleos y reducir la vulnerabilidad y eliminar las violaciones de los derechos humanos como el trabajo infantil y el trabajo forzoso.