Abstract
La cobertura y suficiencia de la protección social están estrechamente relacionadas con la incidencia de la informalidad laboral. A su vez, esta informalidad tiene que ver con un fenómeno multi causal vinculado, por una parte, a la estructura económica, productiva y de empleo de los países; y por otra, a los dispositivos institucionales que regulan el alcance legal, la estructura de prestaciones, el financiamiento y la administración de la seguridad social de naturaleza contributiva y de los programas de protección social de carácter no contributivo. El desempeño de la seguridad social contributiva ha estado marcado históricamente por los niveles de formalidad laboral, mientras que la no contributiva tiene relación con las brechas de cobertura que origina la misma protección social contributiva y la capacidad estatal de generar espacio fiscal para financiar los programas no contributivos. Durante las últimas dos décadas ha habido en la región innovaciones muy importantes en la protección social, que han impactado positivamente en el crecimiento y en el empleo formal. Así las cosas, la cobertura se ha ampliado. Sin embargo, todavía importantes segmentos de los trabajadores y sus familias en el empleo y sector informal no acceden a seguridad de ingreso básica ni a servicios de salud esenciales.