Abstract
Las nuevas tecnologías son probablemente una de las mayores disrupciones del futuro del trabajo. La mayor parte de la discusión sobre tecnología y mercado de trabajo está concentrada en el comportamiento del sector privado. Pocos estudios analizan cómo las tecnologías pueden afectar la forma de hacer política pública. Varios gobiernos de América Latina utilizan de manera innovadora estas nuevas tecnologías para facilitar la transición hacia la formalidad. Aunque falta construir evidencia sobre su impacto, es indudable que estas prácticas potencian las políticas de formalización y al mismo tiempo plantean nuevas interrogantes sobre qué significará la formalidad en el futuro.