Abstract
Uno de los rasgos más destacados del empleo informal es su conexión con actividades laborales de baja productividad. La productividad del trabajo es menor en la informalidad que en la formalidad, al igual que la productividad del capital. Comúnmente, los trabajadores en la informalidad tienen los niveles más bajos de educación y de cualificación profesional; y por lo tanto, requieren sistemas de formación accesibles que les posibiliten mejorar sus trayectorias profesionales y su inserción en empleos de calidad. El desarrollo de competencias profesionales es un elemento estratégico para aumentar la empleabilidad formal de los trabajadores y la productividad de las empresas. Para ser efectivo requiere superar desafíos institucionales y prestacionales.