Abstract
Una de las principales transformaciones que ha experimentado la sociedad chilena en las dos últimas décadas refiere a la centralidad que ha adquirido la educación y las credenciales educativas como motor del desarrollo de la economía y sus consecuencias en
el mejoramiento de las condiciones de vida del conjunto de la población. Desde el punto de vista de las aspiraciones y motivaciones sociales predominantes en el tiempo actual, resulta evidente la relevancia que ha alcanzado el esfuerzo educativo como principio de
organización de la vida familiar y la estructuración de los proyectos de futuro de las nuevas generaciones.